jueves, 5 de noviembre de 2009

El vocablo del Corsario es una pira, como el ósculo del célibe.

Si de aquí al infinito te encuentro, entonces mis manos tocaran la mas bella canción,
si mis labios te alcanzan, entonces sabré que como un cometa he surcado el cielo.
Si de por si el sol sale,
así mi esperanza se levanta cada día como el bello amanecer que brota sobre tus alas mi dulce golondrina,
que vuelas y te siento en las más altas notas de mi corazón y las mas bajas de mi alma.

Sé mi alto reflejo de luz y mi bajo estandarte que en los días nébulos cubran mi corazón con tu calor.

Vuela libre mi dulce esperanza
y regresa con tus labios cubiertos de miel para que endulcen mi alma,
que se perderá en el letargo de un instante cósmico que no terminará jamás.

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